Open government
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Aunque no sea el debate de nuestros políticos ni el de los medios de comunicación el verdadero debate de la administración pública es el de la innovación. El único camino para dar más servicio y más calidad con menores recursos. No hay atajos.

 

Aunque no sea el debate de nuestros políticos ni el de los medios de comunicación el verdadero debate de la administración pública es el de la innovación. El único camino para dar más servicio y más calidad con menores recursos. No hay atajos. 

La innovación ahora tiene un potente aliado que ha venido para quedarse y para cambiar lo conocido en la gestión: las redes sociales. El reto para conseguir una administración innovadora sería convertir la administración en una administración 2.0.

La revolución de las redes sociales no ha venido para cambiar las funciones de un área o para ser un canal de comunicación o mejorar la productividad, ha venido para cambiar la filosofía de las organizaciones, no es un cambio más, es el cambio que más impacto tendrá en los próximos años en nuestras organizaciones, también en las públicas. Algunos se han atrevido a soñar y poner nombre a esta revolución interna "#egov" (egovernment), gobierno electrónico y externa "#ogov" (opengovernment), gobierno abierto. Pero, proponemos que añadan otro nombre el "#pgov" (peoplegovernemt), gobierno de las personas. la revolución desde dentro.

El sueño de la eficiencia y la transparencia

Todavía no podemos contestar a Philip K. Dick si los androides sueñan con ovejas electrónicas, lo que si sabemos es que los pioneros de la eficiencia en las administraciones públicas sueñan con los procesos electrónicos. Y ahora al sueño de eliminar papeles y disminuir circuitos se le ha añadido la facilidad de hacerlos procesos colaborativos, fácilmente monitorizables de forma que se potencian las posibilidades diálogo y de mejora dentro de las comunidades que pariticipan en este proceso.

El sueño es simple desde la ventana electrónica al ciudadano hasta su respuesta existe un camino corto y eficiente, donde el diálogo no sólo facilita la productividad, la transparencia e información sobre el proceso, si no que sobretodo facilitaría su mejora: la colaboración facilitaría la innovación. A este sueño de la administración electrónica se le ha denominado #egov.

Pero, sin duda el sueño más revolucionario es el del open government #ogov comenzó tímidamente como una búsqueda de la trasparencia mediante los datos abiertos, bajo la premisa que el sol es el mejor desinfectante y que sólo la luz permite analizar lo que sucede para que los ciudadanos puedan ser coparticipes como "principales accionistas" de sus empresas de servicios. Estos tendrían derecho a conocer no sólo los datos que poseen las administraciones, sino los objetivos, los logros y el funcionamiento de estas, hasta los más pequeños detalles.

Pero ha seguido avanzando y se han introducido nuevos paradigmas más rupturistas. Ahora de lo que se trata es no sólo de ofrecer datos sino de establecer los canales para que los ciudadanos opinen sobre estos datos mediante comunidades. Dar más peso a la olvidada sociedad civil en el proceso de decisión, para algunos hasta llegar al voto directo.

Para otros visionarios del diálogo con el ciudadano se debe centrar más en la escucha. Se trataría de utilizar las técnicas delSocial CRM, es decir, explorar las redes sociales y rastrear los servicios de la admistraciones públicas como si de una marca se tratase para conocer de primera mano la verdadera opinión de los ciudadanos para de esta forma modular la calidad de servicio al ciudadano,...

El código que soporta los sueños: el software 2.0.

Estas nuevas formas de entender la administración y casi la forma de hacer política que cada vez más personas defendemos no se basa en una visión onírica y bienintencionada, ni siquiera en la acuciante y descarnada necesidad de mejorar la legitimidad y productividad de nuestras administraciones. Se basa en las nuevas posibilidades tecnológicas que gracias al desenfrenado crecimiento de herramientas tecnológicas, a las millones de líneas de excelente código de software que las grandes multinacionales del mundo y los nuevos entrantes del software están poniendo en nuestras manos, permiten que esto sea una realidad.

Las multinacionales del software sólo tienen un sueño: el dinero. Pero pocas veces se ha visto una lucha más despiadada que la que mantienen estas multinacionales para dar soluciones con inversiones absolutamente impresionantes en este tipo de Software que permiten la creación de organizaciones 2.0. y organizaciones mucho más trasparentes.Y lo hacen no tanto porque quieren mejores empresas o administraciones, si no porque saben que sus clientes se lo exigirán.

Los principales fabricantes de software ECM que permite el Enterprise Content Management como OpenText, Documentium o Oracle han añadido a sus procesos documentales electrónicos (#egov) todo tipo de herramientas 2.0. (foros, debates, posibilidad gestión conocimiento,...), también lo han hecho sus homólogas de software libre como Alfresco o Nuxeo. Los líderes del sector generalistas como Sharepoint (Microsoft) o Lotus Notes (IBM) que también compiten en estos ámbitos han reforzado sus herramientas en este sentido, por no hablar de los centenares de pequeñas empresas que buscan con productos más ágiles y económicos entrar en este tipo propuestas.

En el área de OpenGovernement que se basaría en grandes gestores de contenidos con gestión de comunidades a los líderes clásicos de software libre (Joomla, Drupal o WordPress), los CMS, se les ha unido una explosión de nuevas aplicaciones con mucho dinamismo y espectacular crecimiento que podríamos denominar SocialCRM que permiten gestionar comunidades externas y monitorizarlas (Jive, Telligent, Lithium,...).

Si, el sueño es tecnológicamente posible. Hay herramientas, el software permite crear verdaderas Administraciones 2.0., abiertas y participativas, más innovadoras, eficientes y con más posibilidades de mejorar la calidad de sus servicios.

Los sueños requieren del #pgov: #peoplegov

La adopción de la tecnología y el incremento de innovación, eficiencia y de mejora de servicio es algo diferente a la instalación de programas de software. Es algo básico que sabemos todos los que hemos chocado una y otra vez con la implantación de este tipo de sistemas.

La administración 2.0. necesita un paso más que la administración electrónica (#egov) y un paso más que la transparencia y el diálogo (#ogov), necesita de un nuevo tipo de cultura innovadora, donde las personas tienen un rol central.

El objetivo de la administración 2.0. es la búsqueda de la innovación para incrementar la eficiencia y la calidad de servicio a través del diálogo en los nuevos entornos colaborativos. Pero estos entornos requieren de un nuevo tipo de líderes, un nuevo entorno organizativo permeable al cambio y otras condiciones sistemáticas que, lo sabemos todos, desde hace tiempo escasean en nuestra administración (aunque no en muchos de sus profesionales).

La principal dificultad de las herramientas 2.0. es que para funcionar necesitan un nuevo tipo de cultura, requiere de un nuevo trabajador colaborativo con liderazgo distribuido, requiere de una forma de entender las relaciones entre empleados públicos y entre empleados públicos y ciudadano. Para que el éxito sonría en este tipo de proyectos proponemos focalizarnos en las personas que es el elemento más complejo de gestionar y el que hará que las nuevas tecnologías funcionen.

Para conseguir la administración 2.0., lo más difícil no será incorporar lo électrónico (#egov), ni poner a disposición del ciudadano datos, escuhar y monitorizar que piensa (#ogov), lo más complejo a lo que nos enfrentramos es cambiar la cultura de estas organizaciones y los sistemas de gestión que den más protagonismo a la iniciativa de las personas, por ello proponemos hablar de #pgov, #peoplegov o del gobierno de las personas.

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