DEL BRAINSTORMING A LA INTUICIÓN ESTRATÉGICA

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Muchos consultores predican el concepto de lluvia de ideas o de discusiones grupales instantáneas para explorar nuevos productos o negocios. Desafortunadamente, no hay evidencia de que simplemente "lanzar ideas al aire" consistentemente produzca pensamientos innovadores. En cambio, el repentino e inesperado pensamiento que combina elementos del pasado parece ser la mejor receta para las ideas más innovadoras.

La creatividad y la innovación están en boga hoy en día. Se escriben libros, se dictan charlas y se escriben historias donde se explica cómo las nuevas ideas están revolucionando nuestra vida diaria y cómo los avances tecnológicos son fruto de líderes visionarios que inventan el futuro. Sin embargo, realmente sabemos muy poco de cómo se genera una idea innovadora y cuál es la estructura básica del éxito detrás de la creatividad humana.

Una de las técnicas más habituales para generar ideas innovadoras son las sesiones de brainstorming o "lluvia de ideas". Su objetivo es generar una cierta cantidad de ideas, para luego seleccionar las más pertinentes al tema en cuestión. ¿Metodología? En general, se suele trabajar en grupos de al menos cinco personas, en salas grandes o mesas con una pizarra para ir apuntando las ideas. Se establece un número de ideas a las que se quiere llegar y el grupo empieza a producir, sin parar y en voz alta, todas las ideas que se les ocurran.

Mediante esta técnica es importante no censurar las respuestas de los compañeros y estimular la asociación de ideas con las de otros y no limitarse a ideas que parezcan locas. Luego se seleccionan un grupo más reducido y se continúa trabajando sobre ellas hasta lograr un grupo de 10 ideas viables sobre las cuales trabajar.

Pero pareciera que los tiempos donde el brainstorming era la mejor manera de potenciar la creatividad ha terminado. Como señala el profesor de sicología y educación de la Universidad de Washington en Saint Louis, Keith Sawyer, al estudiar extensamente los procesos de creación: "El único problema con el brainstorming es que no funciona".

Algo similar opina el profesor Arturo Cifuentes, de la Universidad de Chile, en su artículo "Desmoronando el mito del brainstorming", publicado en PULSO. "Existen varias investigaciones empíricas donde el desempeño grupal para resolver problemas e identificar nuevas ideas es notoriamente inferior a la capacidad individual y el trabajo independiente de cada persona. Al parecer, frecuentemente los grupos se quedan "pegados" en ciertas ideas, lo que explicaría el bloqueo del proceso creativo, o se manifiesta la tendencia de las personas de poner menos esfuerzo cuando son parte de un grupo", precisa.

El propio Sawyer, precisa que "cuando se hace lluvia de ideas en grupo se producen menos ideas que cuando esas mismas personas trabajan de manera individual y después comparten sus ideas". De igual manera, un estudio realizado por Charlan Nemeth, psicóloga de la Universidad de California en Berkeley, demostró que "un debate" es 25% más creativo que el brainstorming.

Buscando entender como realmente se generan las ideas, el profesor de la Universidad de Columbia, William Duggan, por más de una década ha estudiado los grandes logros de la humanidad en los principales campos del saber y ha descubierto un elemento que los une. Él denomina a este concepto intuición estratégica. Ella se diferencia de la intuición común o la corazonada que todos hemos vivido, y se aleja de la intuición experta que reconoce instantáneamente algo que hemos aprendido repetidamente. Al contrario, la intuición estratégica es un proceso lento que se forma en nuestra mente, con la combinación de experiencias y conocimientos, que se manifiesta repentinamente en un "ajá", y donde de inmediato todo se vuelve claro. Viene esa genial idea que resuelve el problema que nos ha ocupado por meses y con ese destello todos los elementos, que parecían inconexos, están ahora en su lugar. Llega en cualquier momento, en la ducha, en el bus, o viendo una película. Si le ha pasado, usted ha tenido una intuición estratégica.

LA INTUICIÓN DE GOOGLE

Ese momento de lucidez donde aparece la idea correcta y se apuesta a su implementación fue el sello de los fundadores de Google. Según relata Duggan, su historia parte al comenzar a trabajar en un tema académico, que era el data mining para el comercio electrónico. Larry Page usaba AltaVista en la búsqueda de empresas para su investigación porque era el mejor motor de búsqueda del momento. Observó que la pantalla de búsqueda proporcionaba "enlaces inversos", que permitían encontrar las páginas que enlazaban con un sitio web. Esto le recordó las citas académicas y cómo se clasifica a los académicos de acuerdo con el número de veces que les han citado en notas a pie de página en un año.

Él y Sergey Brin decidieron probar el mismo enfoque con los sitios web, para clasificarlos de acuerdo con el número de veces que otras personas habían establecido enlaces con ellos. Tomaron AltaVista y lo clonaron en los computadores de la Universidad de Stanford, añadieron un algoritmo de data mining, que por sí mismo no era nada nuevo, y la clasificación inversa de estilo académico otra vez nada nuevo en sí misma. Pensaron que tenían un tema para su trabajo, pero, puesto que utilizaban tanto espacio del servidor, se les pidió que pusieran el nuevo programa a disposición de la comunidad de Stanford.

La gente iba a verlos y les decía: "¿Se dan cuenta de que inventaron el mejor motor de búsqueda que existe?". Entonces, Page y Brin cambiaron su objetivo, se autodenominaron Google y consiguieron capital de inversión. Con todo, no imaginaban cómo ganarían dinero. Afortunadamente, Larry Page tropezó con otro sitio web en el que había anuncios con opción de búsqueda, en lugar de anuncios en pop-ups o banners, lo que habría reducido la velocidad de la búsqueda. Este tipo de anuncios era el cuarto elemento que necesitaban y el resultado fue el Google que conocemos en la actualidad.

¿Cómo sucedió? Fue necesario que se produjera una serie de destellos de intuición para agrupar elementos existentes y dar lugar a una nueva combinación. Sin embargo, ninguno de los elementos era nuevo y el resultado final no tenía ninguna relación con el rumbo que habían emprendido al comienzo. Cambiaron su objetivo en cuanto vieron lo que debían hacer.

Es la forma en que los innovadores logran sus innovaciones, los artistas tienen sus ideas creativas, los visionarios logran su visión, los científicos hacen sus descubrimientos y las buenas ideas de toda clase surgen en la mente humana.

El concepto de la intuición estratégica se sustenta con las últimas investigaciones en el ámbito de la neurociencia, donde queda atrás el modelo de los dos hemisferios del cerebro. Este modelo señalaba que en el hemisferio derecho se daba el pensamiento creativo e imaginativo, mientras que en el izquierdo se manejaba el pensamiento lógico, analítico y racional. Ahora, con la visualización del funcionamiento del cerebro en tiempo real, a través de resonancia magnética, se observa que el cerebro es un gran mosaico con interacciones entre los lados izquierdo y derecho, su parte frontal y posterior, zonas profundas y superficiales, materia gris y materia blanca, etc.

En simple, como señala el neurocientífico Barry Gordfon en el cerebro "...los trozos individuales, las conexiones y el procesamiento mental que las orquesta funcionan generalmente juntos, de modo que parecen ser un solo acto cognitivo. Eso ocurre cuando en su mente estallan o revientan ideas o conceptos". Es decir, las ideas "estallan" en nuestra mente como lo hicieron para Brin y Page, coincidentemente con la noción de intuición estratégica.

Así funciona la intuición estratégica. Desde Picasso hasta la creación de Google, todas siguen el mismo patrón en la mente del creador. Un repentino e inesperado pensamiento, que combina elementos del pasado, para dar luz a nuevos campos de la creación humana.
*Texto cuenta con la colaboración de Jerko Juretić, Profesor de Estrategia, Ingeniería Industrial, Universidad de Chile.

 

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